
A lo largo de los siglos, en los territorios que hoy conocemos como los Estados Unidos, la figura de la Venerable madre Sor María de Jesús de Ágreda, mística española, ha ido aparecido tanto en textos históricos, como en canciones tradicionales de los pobladores originarios, además de asombrar a estudiosos y a gente corriente por igual. También ha sido la heroína anónima, que entre bastidores, ha promovido la formación de las misiones en California, ha inspirado la formación de una orden religiosa americana, la han elegido como tema de una ópera en Nuevo Méjico, y, seguramente, ha sido la posible causa de la transformación de la vida de tantos americanos. El retrato devoto de la Virgen María, que aparece en La Mística Ciudad de Dios, ha sido estudiado en seminarios, institutos y universidades esparcidas a lo largo y ancho de nuestro país, la biografía de la Virgen María se vende en iglesias, tiendas religiosas, y editoriales católicas por igual. A menudo, sin embargo, es la versión reducida de su voluminosa obra mística, o una breve referencia histórica en un artículo o en una página de Internet, lo que inicialmente cautiva la atención de la mayoría de la gente sobre la querida mística española conocida en América como la Dama Azul.
Las quinientas visitas místicas de Sor María a Nuevo Méjico y Tejas entre los años 1620 al 1631 tuvieron lugar más de un siglo antes de que los Estados Unidos existieran como nación. Ahora, en reconocimiento dentro del 400 aniversario de su nacimiento, 2 de abril de 1602, muchos americanos proclaman con orgullo, a la humilde monja del siglo XVII, como una de sus pioneras, aunque debido a fenómenos extraordinarios. Los relatos de sus bilocaciones legendarias – apariciones en América al mismo tiempo que permanecía en el convento de España – son recogidas por Carlos E. Castañeda y otros (1). Más importante es la razón de sus bilocaciones – su extraordinario celo misionero por transformar la espiritualidad de los nativos americanos, ayudándoles a abrazar el mensaje y la realidad de Cristo a través del divino corazón de su Santísima Madre.
En mi caso, no supe de las apariciones místicas de Sor María en el suroeste de los Estados Unidos hasta que leí, personalmente, la traducción en la versión inglesa, de unas 2700 paginas, de La Mística Ciudad de Dios. Los volúmenes habían pertenecido a mi familia política durante 50 años, y se los habían presentado en 1952 el querido monje capuchino, padre Solanus Casey. La devoción a la Virgen María que se desprende de la lectura de la obra, y que él aconsejó a mi familia política, les ayudaría a trascender las dificultades que conllevaba tener un descendiente minusválido, me refiero a la hermana pequeña de mi marido de tres años. Cuando los encontré, décadas más tarde, en la parte superior de un estante, con polvo, de la biblioteca de mi familia, la encuadernación, en cuero verde, estaba desgastada por el uso, y las letras doradas desvaídas. No podía olvidar la historia, tan triste, asociada a la Mística Ciudad de Dios. Sin embargo, mientras iba leyendo las anotaciones al margen de los libros, que mi suegra, muerta recientemente, había hecho, me iba absorbiendo con más profundidad la historia de Sor María y su retrato de la Virgen María, la madre de Jesús, que iba realizando a través de sus revelaciones personales.
Aunque en aquel momento, poco me podía imaginar que la lectura que comencé en 1997, me infundiría una profunda y nueva visión de la vida de la Virgen María y de su papel en la Iglesia, y propiciaría, además, un viaje a Ágreda al año siguiente. También aumentaría mi determinación de comenzar a escribir sobre Sor María, para mostrar su vida ejemplar de una forma más actual.
En mi búsqueda por comprender la esencia de la vida de Sor María y su obra, investigué en muchas bibliotecas y consulté a muchas personas a lo largo los Estados Unidos. Otros individuos contactaron conmigo cuando oyeron hablar de mi gran interés por ella. He hablado con estudiosos y estudiantes, artistas y publicistas, coleccionistas de libros antiguos, devotos marianos, monjes, monjas, sacerdotes, ministros no católicos, médicos, enfermeras, dentistas, proveedores, carpinteros y muchos más.
Las razones de su interés por Sor María son tan variadas como sus perfiles profesionales. Algunos están motivados por cuestiones de trabajo, y estudian su vida por su relación con la cultura y la historia del siglo XVII. Otros leen sus libros con propósitos devocionales. A otros les ha impactado su perseverancia frente a la adversidad, entre ellas la presión intimidatoria de la Inquisición. Pero hay quienes la miran como ejemplo de mujer de talento admirable dentro de una jerarquía predominantemente masculina, tanto en la Iglesia como en el estado. También los hay que buscan verdades místicas, junto a los que exploran la historia eclesiástica, la literatura escrita por mujeres, la Mariología, los sucesos extraordinarios, las lenguas romance o las tradiciones de los nativos americanos. He comprobado que en su historia hay algo para todos ellos.
Los historiadores y estudiosos del lengua y literatura extranjeras han descubierto, en su obra La Mística Ciudad de Dios y, en sus, más de seiscientas cartas con el rey Felipe IV, un tesoro cultural donde aparece reflejada su visión de la España del siglo XVII y del nuevo mundo, pero un punto de vista religioso y político. De entre estas personas con las que me he puesto en contacto, y todas ellas relacionadas con esta mística extraordinaria, fue el profesor Colahan de la facultad Whitman en el estado de Washington.
El profesor Colahan colaboró, con Radiotelevisión Española, en el rodaje de distintas secuencias en Nuevo Méjico, que posteriormente se incluirían en un documental sobre Sor María, su versión en inglés constituye para mí una adquisición muy preciada en mi colección personal. Sus escritos sobre Sor María me han ayudado enormemente a comprender su vida y su obra, especialmente su estudio, Las Visiones de Sor María de Ágreda: Escritos, Conocimiento y Poder. Mi determinación de hablar con el profesor Colahan fue definitiva, después de descubrir su profundo conocimiento de Sor María, “de quien he aprendido mucho sobre mí mismo” escribió al comienzo de su libro, “ y por quien solía despertarme durante muchas noches y me hacía sentirme animado a continuar escribiendo su historia “.
“Me dirijo a Ud.”, le dije en junio de 1998, “ porque creo que ahora estoy trabajando sobre alguien, con la cual Ud. tiene una gran afinidad.
El año anterior había abandonado mi puesto, como vicepresidenta de la escuela superior Olivet, para dedicarme a escribir, a la vez que me financiaba con consultas privadas. “En mitad de otro gran proyecto “, escribí al profesor Colahan, “ una imagen de Sor María me deslumbró, y ahora estoy investigando sus escritos y trabajos para poder escribir la historia de su vida de una forma más cercana al hombre de hoy.”
“ ¡ Qué alegría recibir su carta!” me respondió inmediatamente. “ Me recordó cuando y, también yo, me sentí animado por Sor María a continuar escribiendo sobre su vida.”
Entre sus muchas responsabilidades como profesor de lengua y literatura extranjeras, el profesor Colahan, respondió a esa llamada en innumerables ocasiones, publicando artículos sobre Sor María para revistas académicas americanas como Estudios Místicos y La Revista de Bellas Artes y Liberales. También escribió La Presencia Agredana Histórica y Actual en Norte América, para la revista Celtiberia. En el mencionado artículo, hace una crónica exhaustiva de la historia de la bilocación de Sor María y sus apariciones en los estados del suroeste americano, y del consiguiente legado cultural de su leyenda en los Estados Unidos durante los siguientes tres siglos y medio hasta el momento de la publicación de su artículo en 1990.
En la actualidad, con la incesante proliferación de información electrónica en todo globo, la era de María, como la denominaron muchos devotos marianos americanos de la década de los 50, ha entrado definitivamente en la era de la información. El conocimiento y la estima que los americanos sienten por Sor María se puede medir de muchos modos. A comienzos de 1998, cuando realicé mi primera búsqueda en la red, en torno a la figura de Sor María, dio como resultado menos de dos docenas de paginas. Ahora, cuatro años más tarde, una búsqueda rápida nos brida más de doscientas cincuenta paginas, tanto específicas sobre Sor María como mencionándola dentro del tema solicitado. Me complace ver que, mi mística favorita, forma parte de colecciones, en las bibliotecas, de las más selectas universidades y seminarios a lo largo de los Estados Unidos, y también muchos estudiosos contemporáneos hablan de ella en abundantes conferencias y simposiums. Aunque el profesor Colahan, puede que sea el erudito más dedicado con el que yo me he encontrado, con relación a los estudios realizados sobre Sor María, sin embargo, no es el único. Por mencionar sólo unos pocos aquí está la siguiente relación:
La correspondencia de Sor María con el rey Felipe IV fue tratada por profesores humanistas de la universidad de Kansas, de la universidad central de Barcelona y de la universidad de Columbia, en 1997 con motivo de la conferencia anual de la Sociedad para Estudios Históricos Hispano-lusos en la universidad de Kansas.
La Mística Ciudad de Dios fue una de las dieciocho lecturas obligatorias durante el curso 1997-1998 impartido por Jane Tylus en la universidad de Wisconsin titulado “Poética y Teoría Literaria: Mujeres Místicas”
Las representaciones artísticas de la presencia de Sor María en América fueron descritas por Elizabeth Perry de la universidad Brown durante la reunión anual en 1998 de la Asociación de la facultad de arte: Una profetisa española del Apocalipsis: Representaciones de Sor María de Jesús de Ágreda en Nueva España.
La eminente Mary Giles de la universidad estatal de California publicó Las mujeres en la Inquisición en 1999, siendo el profesor Colahan quien describiría en uno de los capítulos, los procesos inquisitoriales de Sor María, así como su posterior absolución.
Se incluyó a La Mística Ciudad de Dios como uno de los textos principales que en el curso, que tuvo lugar en el otoño del año 2000, fue desarrollado con el título “La Sociedad y los hechos extraordinarios del inicio de la edad moderna europea”, en el instituto Folgers de Washington ciudad, dirigido por Carlos Eire, catedrático de estudios religiosos en la universidad de Yale. (El Instituto Folgers, fundado en 1970 a través de la Biblioteca Shakesperiana Folger, está compuesta por treinta y ocho universidades americanas.)
La exigua colección de libros sobre Sor María que la universidad estatal de Michigan tiene, parece mínima comparada con el vasto cuerpo de conocimiento extendido en muchos programas académicos. Sin embargo, a través de un sistema de préstamo interbiblitecario, he recibido libros de la universidad de Notre Dame, del facultad Andover de Maine, de la universidad de Wisconsin, de la facultad Alma de Michigan y otras muchas. Al mismo tiempo Ann Elliott, una de mis nuevas amigas agredistas en California, me envió copias, previamente compulsadas, de las traducciones y transcripciones de documentos originales, previamente consultados, en las bibliotecas de Madrid y en el convento de la Inmaculada Concepción de Ágreda en 1967. Su madre, según me contó, se había sentido inspirada Sor María mientras escribía un libro infantil sobre Fray Junípero Serra, fundador franciscano de las misiones en California. El padre Serra, dijo, había venido a América en el siglo XVIII contagiado por el celo misionero de Sor María y pertrechado, según dijo, con dos libros únicamente – la Biblia y la Mística Ciudad de Dios.
Me puse más contenta que unas castañuelas en ese momento y me entró una curiosidad voraz por todas las cosas relacionadas con la madre Ágreda, ¿cómo me podía resistir a viajar al convento de España? Sin embargo, cuando miraba los proyectos que tenía con mis clientes y la agenda de negocios de mi marido, parecía imposible la interrupción de todo aquello, sin una razón de fuerza mayor. Fue entonces, cuando mi hija Kristine y su marido Harry nos anunciaron el, inminente, nacimiento de nuestro primer nieto en Inglaterra, donde viven.
“Deberíamos celebrarlo con un viaje adicional a Biarritz, Francia, donde nos conocimos y enamoramos en 1976,” comentó mi marido Stan, siempre tan romántico.
Miramos al mapa y comprobamos que la distancia entre Biarritz y Ágreda era menos de cien millas ( unos ciento sesenta kilómetros). Parecía que podíamos ser abuelos, un par de románticos y peregrinos, todo en el mismo viaje. Justo antes de nuestro viaje, un coleccionista de libros antiguos de las afueras de Nueva York me llamó dándome noticias, de lo que él pensaba podía ser un documento autobiográfico original, escrito por Sor María. Me preguntó si podía llevar una reproducción, en color, del documento al convento de España, para pedir opinión sobre su autenticidad. Me sentí como una detective espiritual y acepté gustosa.
En Londres, arreglé una llamada telefónica, a través de un traductor de la compañía telefónica AT&T, para confirmar los planes de nuestra visita de tres días de duración, los temas de nuestra entrevista y el horario de la misma. Estaba muy tensa antes de la llamada. Después de todos estos preliminares, mi visita a Ágreda estaba cercana y este era mi primer contacto personal con el convento de Sor María, su país y sus herederas espirituales.
Se estableció la conexión, la abadesa se puso al teléfono, y el traductor trasmitió mis saludos respetuosos. Sor María Asunción Pablo, ahora fallecida, respondió con voz sonora y cordial, e inmediatamente desapareció mi intranquilidad.
“¡Qué el Señor les bendiga, a Ud. y su esposo,” dijo a través del traductor, “ espiritual y materialmente!”
“¿Ha recibido mis últimos materiales, pregunté, en especial los temas de la entrevista?”
“Si, si,” respondió calurosamente sin necesidad de traducción.
“¿Y qué horario sería el más conveniente para todos?”
Habló durante mucho tiempo en español, y el traductor musitaba periódicamente. Algo no funciona, pensé preocupada, recordando la biografía de Sor María el horario devocional del convento es muy riguroso. ¿Cómo podría tener suficiente tiempo con ellas para cubrir todas las preguntas antes de volver a Londres?
“Viene de muy lejos,” el traductor finalmente resumió las palabras de la abadesa. “Esperamos su llegada con los brazos abiertos. Nos amoldaremos a su horario en todo lo posible.”
Una vez allí, Sor María Luz examinó el manuscrito del coleccionista de libros antiguos, y comentó, que era una reproducción de segunda generación, fechada en 1718, manuscrita y bastante antigua, y este tipo de escritura les resultaba conocida. Parece ser que incluía, por completo, la obra Escala espiritual para subir a la perfección, con extractos de Los Ejercicios Espirituales, además de un poema de Santa Teresa. Seguramente un tesoro para la colección de alguien.
Durante mi visita, la paciencia de las monjas sobrepasó mi curiosidad sin límites. Fieles a la palabra dada, estuvieron a mi disposición siempre que les era posible. En otros momentos meditaba y rezaba en la iglesia en la presencia del sarcófago de Sor María, mientras que las monjas cantaban detrás de las rejas del coro. Esperaba haberme sentido fuera de lugar durante las vísperas y la misa con los fieles del lugar, pero me di cuenta que el hecho más sorprendente era que me sentía en casa. Una de las conversaciones tuvo lugar en el mismo locutorio en el que el rey Felipe IV y Sor María se habían entrevistado siglos atrás. El tamaño de la ventana original era de unas treinta pulgadas cuadradas ( unos setenta y seis centímetros cuadrados), la rejilla estaba hecha con un entramado de barras gruesas de metal, en cada esquina había uno saliente puntiagudo, a modo de pequeño pincho. Al lado había una reja más grande y moderna de unos cinco pies de ancho ( un metro y medio ) y unos cuatro de alto ( un metro y veintidós centímetros), sin las protecciones puntiagudas. De hecho, fue en este lugar donde se realizaron la mayoría de las entrevistas.
Poco después de volver a Michigan, le diagnosticaron a mi madre la enfermedad de Lou Gehrig´s o esclerosis lateral amiotrópica. Debido a lo cual la visitábamos con mucha frecuencia en Rochester, Nueva York, puse en su habitación una fotografía del retrato de Sor María de Ágreda. Además le di una reliquia de Sor María, consistía en un trocito de su manto azul, y que me habían regalado las monjas, ellas por su parte lo habían conseguido, años atrás en 1989, en última apertura del sarcófago de Sor María. Pero fue, en una de las visitas que hice a mi madre, en julio de 1999, habían empeorado considerablemente, cuando observé, que aunque su piel tenía un aspecto rosáceo normal, al menos, según las enfermeras, a mí me pareció ver una aura de color azul, su piel me pareció transparente, angélica y su cuerpo etéreo. Me puse bastante pesada preguntando a los demás por lo que veían. Entonces comprendí que la paz azul de la Virgen María le rodeaba, así como la presencia de Sor María. Después de que un sacerdote le administrase el sacramento de los enfermos, mi madre murió dulcemente en paz del Señor.
Al año siguiente, en una de mis últimas búsquedas en la red, a altas horas de la madrugada, me resultó emocionante ver que se hacía referencia a Sor María, en una de las páginas del Vaticano, y se hacía público un informe de la academia pontificia de Santo Tomás de Aquino del año 2000. En el mencionado informe se citaba a “ importantes trabajos de mariología realizados, como la traducción al italiano de la Mística Ciudad de Dios de la Venerable madre María de Jesús de Ágreda ”. En aquel momento me pareció, que el tercer milenio había comenzado con buen pie para la causa agredista. A este hecho debo añadir los siguientes:
En las conferencias anuales de la universidad de Kentucky de los años 2000 y 2001, se trataron distintos aspectos de Sor María, siendo el profesor de lenguas extranjeras Jorge Suazo de la universidad de Georgia del sur quien lo hiciera. El doctor Suazo está trabajando, en la actualidad, en un estudio científico sobre Sor María y Sor Marcela de San Félix, la hija del dramaturgo del siglo XVII, Lope de Vega.
En abril de 2001, la editorial de la universidad de Tejas publicó el libro de Donald Chipman y Harriett Joseph titulado: Los exploradores y colonizadores españoles de Tejas. , que contiene historias de interés humano e histórico, durante la influencia hispana en Tejas, entre los años1528 y 1821. Está dirigido a lectores jóvenes y a sus profesores, y describe, entre otras, a Sor María como la bien amada “Dama Azul”, que se apareció a lo indios Jumanos de Tejas y Nuevo Méjico entre los años 1620 y 1631.
El profesor Colahan apareció de nuevo en escena, hablando de Sor María en el Foro internacional del centro Kennedy, de la universidad Brigham Young de Utah, en octubre de 2001. Me encantó seguir su presentación en directo a través de la página web de la mencionada universidad.
Incluso más recientemente, Lucia Guzzi Harrison habló de Sor María, en una ponencia que tenía por título: “ Una consejera política más allá del convento”. Lo hizo durante el vigésimo tercer congreso de Lengua y literatura hispánica, que tuvo lugar entre el 28 de febrero y 1 de marzo del 2002, en la universidad estatal de Louisiana.
Mientras Sor María continúa su progreso para llegar al lugar que le corresponde entre los eruditos del siglo XVII, tanto en el mundo de la literatura, como en el de la religión y la historia, mi propio interés es indudablemente personal y espiritual. Admiro su incansable búsqueda de perfección espiritual, en medio de las tribulaciones que le causaron los exámenes eclesiásticos, además de sus grandes responsabilidades como consejera del rey y su tarea ingente como biógrafa de la bendita Virgen María. Me maravillan las “exterioridades” que le causaron tanta notoriedad, por otra parte no deseada; sin embargo eran signos claros de la profunda espiritualidad que había alcanzado. Comprendo sus agónicos esfuerzos por mantener la presencia de Dios en su corazón. Me causa desconsuelo cuando leo sobre sus momentos de sequedad mística. Así como me alegro con ella cuando describe sus éxtasis.
Estas son las razones que me impulsaron a ir a Ágreda en octubre de 1998, y que causó que mi cuenta telefónica se disparase, de una manera desorbitada, a mi vuelta a los Estados Unidos. En aquel momento comencé a contactar con mariólogos y nativos americanos por igual, intentando encontrar la manera más apropiada de explotar todo el material con el que contaba. En algún momento, en medio de esta búsqueda, decidí, escribir sobre Sor María.
Además, debo confesar, que me motivó el deseo de promocionar la figura de Sor María en pueblo americano, así como incrementar el conocimiento de su causa de beatificación. En mi opinión, ella es santa ya, y no necesito un título para reconocerlo. Pero sin embargo, me resulta curioso observar un fenómeno que se viene repitiendo a lo largo de los siglos, como algunas personas con logros, aparentemente menores, han sido ya canonizadas e incluso más rápidamente. Sin embargo, también entiendo que Sor María, ha dejado un legado tan extenso que, puede constituir, en sí mismo, un arma de doble filo, ya que ha quedado impreso para siempre – y sirve, no sólo para inspirar, sino también para estudiar con detenimiento y ser objeto de posibles criticas.
“¿Cree Ud. que el retrato de la Virgen María, como corredentora del plan salvífico, que hace Sor María puede obstaculizar su camino hacia la santidad?”pregunté recientemente al Doctor Mark Miravalle, presidente del instituto internacional de investigación mariologica de la universidad franciscana de Ohio.
El Doctor Miravalle piensa que no, y para quitarme cualquier tipo de inquietud, menciona la aprobación papal de la Mística Ciudad de Dios otorgada por los papas Inocente XI, Alejandro VIII, Clemente IX y Benedicto XIV. El doctor Miravalle ha trabajado sin descanso, durante años, en la advocación de nuestra Señora como corredentora y mediadora de la gracia. Me reconfortó escuchar su respuesta, especialmente porque venía de una persona que había sido designada, en el año 2000 como uno de los cien católicos del siglo XX, tal designación la otorgan los lectores de la publicación Diario Católico de Noticias.
La Mística Ciudad de Dios, dijo el Doctor Miravalle, “ se merece una mayor difusión y reconocimiento en el tercer milenio.” Dijo que la descripción que hace Sor María de la virgen María como “ espejo de pensamientos, es reflejo de los grandes doctores marianos como San Bernardo de Clairvaux, San Bernardino de Siena, San Alberto Magno, e incluso de autores posteriores como San Alfonso Ligorio y San Maximiliano Kolbe.”
Al igual que el Doctor Miravalle, otro de mis nuevos amigos agredistas – alguien que había contactado conmigo cuando supo, a través del profesor Colahan, que estaba trabajando sobre Sor María- añade que “la profunda fruta espiritual” de La Mística Ciudad de Dios alimenta a sus lectores.
“ Experimenté un auténtico redescubrimiento de la figura de la virgen María, gracias a Sor María, en un retiro espiritual al que asistí,” me comentó el Sr. Smith, con su característico acento neoyorquino. “ A continuación comencé a leer todo lo que sobre ella se puede encontrar, y me sorprendí lo poco que era. Así es como,” añadió, “encontré una versión reducida de La Mística Ciudad de Dios, y comencé a estudiar a Sor María.” El Sr. Smith se dedica ahora a la causa de la beatificación de Sor María, y aunque jubilado, en Florida, continua trabajando en la causa. Y como antiguo vicepresidente de relaciones públicas de la liga profesional de fútbol americano, aporta considerable experiencia a la causa.
No muy lejos de donde vive el Sr. Smith en Venice, Florida, está situada una casa de la orden de San Agustín, los monjes de la adoración señalan a Sor María como una de sus maestras más admiradas, incluso de estatura profética. Otras ordenes, dedicadas al estudio de La Mística Ciudad de Dios, incluyen los frailes franciscanos del seminario de María Inmaculada en Dakota del norte, y la Sociedad de Nuestra Señora de la Santísima Trinidad en Tejas. Esta sociedad fue fundada en 1958 en Nuevo Méjico por el padre James Flanagan, que diseñó la misión de la mencionada sociedad religiosap, así como unos ejercicios espirituales después de haber leído La Mística Ciudad de Dios.
“ ¿Se siente recompensada después de tanto esfuerzo?,” pregunté a la hermana María José, perteneciente a esta orden.
“ Por supuesto que sí, el número de miembros ha aumentado, espectacularmente, en los últimos diez años,” dijo. “ Trabajamos con los pobres. Vamos donde nadie quiere ir. A través de la virgen María, como nos enseñó la Venerable Sor María de Ágreda, trabajamos en grupos para crear comunión con Jesucristo y para abrir a las personas el corazón a la Santísima Trinidad.”
En una época en la que las nuevas vocaciones religiosas languidecen en América, el número de miembros de la Sociedad de Nuestra Señora de la Santísima Trinidad se ha incrementado desde 500 ( entre sacerdotes, monjas y seglares) en 1990, a 3400, incluyendo a 150 seminaristas en periodo de prueba. El trabajo eclesial de la mencionada Sociedad se extiende por todos los Estados Unidos, así como Belice-Guatemala, China, Haití, Honduras, Macao, Méjico, Papua-Nueva Guinea, Filipinas, Rusia y Tailandia.
Pero ¿qué ha sucedido con los beneficiarios originales de los esfuerzos misionales de Sor María, los indios Jumanos que la sacaron de su tranquila reclusión conventual y la llevaron a cruzar el vasto océano Atlántico y parte del continente americano, distancia que separa a España del suroeste americano?¿Qué ha sucedido con los primeros habitantes del continente americano que creyeron ver en una nube del cielo su manto azul y después contemplaron el rostro de “La Dama Azul”, mientras Sor María descendía de las colinas para enseñar la Buena Noticia de Cristo?
“El Señor me ha permitido,” dijo Sor María al padre Manero en una de sus cartas fechada en 1650, hablando sobre sus muchas bilocaciones con el Nuevo Mundo, “las criaturas más dispuestas a la conversión, aquellas hacia las cuales la compasión de Cristo era más notoria, eran los habitantes de Nuevo Méjico y los de otros reinos remotos en aquella parte del mundo.”(2)
A pesar del paso del tiempo, todavía, hay historias sobre la Dama Azul que salpican toda la zona del suroeste de los Estados Unidos, como las flores, que según se cuenta, dejo a su partida. Muchos comentan que la flor oficial de Tejas el “bonete azul”, ha tomado su nombre de las flores azules que dejaba Sor María cada vez que se marchaba.
Un escritor cubrió la historia de su leyenda para la revista Autopista de Arizona en enero de 2001. A pesar de que Leo Banks citase fuentes que ya conocía por mi propia investigación, le llamé, había visto que los editores anotaron al final del artículo, que durante años dicho autor había oído hablar, a los descendientes de los primeros pobladores, de Sor María, tanto en sus hogares de las reservas remotas, como en las ciudades de todo suroeste de los Estados Unidos.
“ ¿Hay todavía algún miembro de la tribu de los Jumanos?,” pregunté con gran interés, aunque en vano. “¿Puede mencionar a alguien específicamente?”
“ Me temo que no,” me respondió Banks, “ Hablé mayoritariamente con Navajos, pero eso fue hace años. Además,” dijo, “ los detalles varían entres las distintas historias. Ahí estriba la dificultad de los relatos orales – pueden cambiar con cada narrador.”
Por supuesto, telefoneé a la iglesia de San Agustín de Isleta, en Nuevo Méjico, lugar al que viajaron los indios Jumanos en 1629, después de recorrer la distancia que les separaba de sus hogares, unas 200 millas ( unos 322 kilómetros ), guiados por las instrucciones precisas de Sor María, que les había indicado como llegar a dicho lugar. Gracias al amable encargado de la oficina de la iglesia, que tiene su propio fichero sobre la Dama Azul, conocí la existencia de un miembro de la tribu actual de la reserva de Isleta.
“ No quedan más miembros de la tribu de los Jumanos en Nuevo Méjico,” me comentó Ernest Jaramillo, describiéndome el proceso de integración con la población hispana y otras tribus. Sin embargo, me aseguró, que la leyenda de la Dama Azul está mucho más viva entre grupos pequeños de nativos americanos que conocen la historia de sor María y vienen a visitar la iglesia para aprender más sobre ella.
“Cuando vienen a visitar la iglesia católica de San Agustín, la más antigua existente aún en nuestro país, construida en 1613,” dijo, “si no saben de Sor María, entonces les hablo, yo mismo, sobre ella.”
Su interés es espiritual, Jaramillo comenta, y motivado por la simple gratitud a Sor María y su “ evangelización como instrumento de Dios. Por supuesto, antes de que viniese,” añade, “ ya creíamos en un ser supremo, pero es gracias a ella, como muchos de nuestros antepasados conocieron a Cristo.”
“Entonces, ¿ cree en la leyenda de su aparición a los Jumanos y a otras tribus en Estados Unidos, aunque nunca abandonara su convento de España?,” le pregunté.
“Si,” respondió, “todo es posible para Dios.”
Ciertamente los Caballeros de Cristóbal Colón estarían de acuerdo con él, especialmente en lo concerniente a Sor María. Los Caballeros de Cristóbal Colón es una organización, laica de hombres católicos americanos, fundada en 1882 y consagrada a la Santísima Virgen María. Tiene un millón seiscientos mil componentes, dedicados a la caridad y a la defensa del presbiterado. Cuando el consejo de los Caballeros de Fort Wayne, Indiana supieron que el padre Solanus Casey estuvo leyendo la Mística Ciudad de Dios de rodillas durante 53 años de su vida presbiteral, decidieron recuperar del olvido y volver a publicar La Vida de la Venerable María de Ágreda: autora de la Mística Ciudad de Dios, autobiografía de la Virgen María del autor James Carrico. Se publicó originalmente en 1962 por E.J. Culligan y se distribuyó a través de la compañía de libros Crestline de San Bernandino de California, no ha habido ninguna edición posterior. Un miembro de la organización me informó amablemente de todo esto.
“ Estamos preparando una nueva edición,” Alex Fiato, miembro del consejo de los Caballeros de Fort Wayne, Indiana, me comentó. “Está casi lista para llevar a imprimir.”
“¿En que medida, piensa Ud., que la vida de Sor María y su obra es interesante en el mundo actual?,” le pregunté cuando supe que los Caballeros de Fort Wayne despliegan un juego de libros de Sor María en todas las exposiciones que realizan, incluyendo, también algunos de los lugares programados, a lo largo de los Estados Unidos, para el año 2002.
“Hay una gran avidez de información sobre la Santísima Virgen María,” dijo. “ Pensamos que la Mística Ciudad de Dios puede ser un buen instrumento para saciar esa necesidad y revitalizar la iglesia.”
Es verdad que los americanos buscamos denodadamente un significado espiritual más profundo en nuestras vidas. Y no sólo lo hacemos de boquilla, - sino que también nuestros corazones están inquietos. Ahora, más que nunca, resuenan, entre nosotros, las enseñanzas de Sor María para darnos a conocer la luz de Dios y su amor. Nos asombramos al descubrir la vida de Sor María y de su mensaje por el que no pasa el tiempo, y que sirve para los hombres y mujeres de hoy en día, en cualquier lugar donde se encuentren, y nuestros corazones están llenos de gratitud a la Dama Azul, la que nos trajo el conocimiento místico a América. Ella siempre ha permanecido señalando el camino a seguir, además de animándonos a continuar a lo largo del mismo.
Footnotes:
(1) Castañeda, Carlos E. La herencia católica en Tejas, 1519-1936. Von Boeckmann-Jones Company: Austin, Tejas, 1936-1958. Se pueden encontrar otros relatos en textos históricos de Hubert H. Bancroft, Henry E. Bolton, Frederick W. Hodge, y entre las memorias y cartas de fray Eusebio F. Kino, Capitán Juan Mateo Monge, Damián Manzanet y Adina de Zavala.
(2)Colahan, Clark A. Las visiones de sor María de Ágreda: Escritos, Conocimiento y Poder. Ed. Universidad de Arizona: Tuscon y Londres, 1994, p. 119.
La Autora Marilyn H. Fedewa es escritora y consejera de comunicaciones en Lansing, Michigan. Para mayor información sobre su libro de Sor María, les invita a visitar su página web en la dirección cambridgeconnections.net. Mª Consolación Campos Martínez ha realizado la traducción, sin animo de lucro, es licenciada en filología inglesa por la universidad de Zaragoza, y es profesora de inglés del I.E.S. “A. Machado”, Soria.
TÍTULOS PARA LAS FOTOS AL PRINCIPIO INCLUIDAS CON EL ARTÍCULO:
1. Edición americana: edición de La Mística Ciudad de Dios, perteneciente a la familia Fedewa, que se menciona en el artículo, y está situada en un lugar de honor al lado de la fotografía de Sor María del siglo XVII, que se muestra en el convento de Ágreda.
2. Moderador de la Curia: Monseñor Michael J. Murphy, rector de la catedral de la inmaculada concepción, y moderador de la Curia en la diócesis de Lansing, Michigan. Con Marilyn Fedawa, sujetando el libro del padre Artola sobre Sor María.
3. La dama azul: algunos de los libros, revistas y periódicos más recientes en los cuales Sor María aparece como el tema principal, o en los cuales se hace referencia a ella en un contexto espiritual o temas de tipo históricos.
4. Mapa de los Estados Unidos, donde se señalan los lugares con referencias a sor María.
5. La misión de Isleta: iglesia restaurada de San Agustín de Isleta, en Nuevo Méjico, lugar al que viajaron , en el siglo XVII, un grupo de indios Jumanos, después de haber recibido enseñanzas cristianas de Sor María.
6. Territorio desolado: llanuras del suroeste de los Estados Unidos, lugar por el que transitaron el grupo de Jumanos, desde el oeste de Tejas hasta Nuevo Méjico, llegando a la misión de Isleta.
Copyright 2002 Revista de Soria (en español) y Marilyn H. Fedewa (en inglés)
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